Partamos por lo importante: la masturbación no es competencia de la pareja. De hecho, muchas veces puede ser todo lo contrario: una fuente de información muy valiosa sobre nuestro propio placer.
Masturbarse es una forma directa -y bastante honesta- de descubrir qué nos gusta, cómo nos gusta y en qué momentos el cuerpo responde mejor. Es conocimiento íntimo que está, literalmente, al alcance de la mano. Y ese conocimiento puede convertirse en una herramienta muy útil cuando compartimos nuestra sexualidad con otra persona.
Porque cuando sabemos algo más sobre nuestros ritmos, tiempos y zonas sensibles, también podemos comunicarlo mejor. Y eso suele aliviar una presión que muchas parejas sienten en la cama: la idea de que el sexo “tiene que ser de cierta forma” para que funcione.
Además, existe una posibilidad que muchas veces ni siquiera se conversa: masturbarse juntos.
Puede ser un espacio de exploración, curiosidad y complicidad. Algo así como ver una película juntos… pero con bastante más participación.
A veces aparece también otro miedo silencioso: “¿y si le gusta más masturbarse que estar conmigo?”. Pero la sexualidad no funciona como una competencia de puntaje. No se trata de más o menos, sino de experiencias distintas. La masturbación es una relación con el propio cuerpo; el encuentro con otra persona es una experiencia compartida, con otras dinámicas, emociones y estímulos.
En ese sentido, lejos de restarle valor al sexo en pareja, la masturbación puede enriquecerlo.
Quizás la pregunta entonces no es si la masturbación compite con la pareja, sino otra:
¿qué tanto conocemos realmente nuestro propio placer?
Porque mientras más claro tengamos ese mapa, más fácil es compartirlo.
*Te invitamos a seguirnos en Instagram y en Youtube, donde seguimos abriendo conversaciones sobre sexualidad, placer y bienestar en nuestras Cápsulas Educativas y si quieres profundizar más sobre este tema, te invitamos a leer nuestro libro “Mi Propio Sutra”, la primera guía de masturbación femenina en Chile.





