Si existiera un ranking de las preguntas que más hacen los hombres sobre sexualidad, hay una que estaría indiscutiblemente en primerísimo lugar: ¿Importa el tamaño del pene?
Y la respuesta -aunque no sea la favorita de muchos- es bastante más compleja que un simple sí o no.
Porque antes de hablar de centímetros, vale la pena preguntarnos algo: ¿Quién nos convenció de que un pene grande era sinónimo de mejor sexo?
El origen de un mito
Durante décadas, el cine para adultos ha construido una imagen muy específica del cuerpo masculino. Actores con penes considerablemente más grandes que el promedio.
Escenas donde la penetración parece ser el centro absoluto del encuentro y una narrativa que instala la idea de que el placer depende, principalmente del porte.
El problema es que la pornografía no busca representar la sexualidad cotidiana, busca producir un espectáculo. Del mismo modo que una película de acción no enseña a conducir, el porno tampoco es un buen manual para entender cómo funciona el placer.
Sin embargo, su influencia ha sido enorme.
La presión de ser bien dotado
Una investigación publicada en el British Journal of Urology International reunió datos de más de 15.000 hombres y encontró que el pene erecto promedio mide aproximadamente 13,1 centímetros de largo.
Lo más interesante de este estudio no fueron los centímetros, sino el motivo por el cual se hizo. El autor principal, el psiquiatra David Veale, explicó que la investigación nació porque cada vez más hombres consultaban por ansiedad respecto al tamaño de su pene, a pesar de encontrarse dentro de rangos completamente normales. El objetivo era entregar datos confiables para ayudar a los profesionales a tranquilizar a esos pacientes y combatir el llamado "síndrome del pene pequeño" (small penis syndrome).
Aun así, la mayoría de los hombres cree estar por debajo del promedio. ¿Por qué?
Porque tendemos a compararnos con imágenes poco representativas: actores porno, bromas culturales o conversaciones exageradas entre amigos.
La consecuencia es una preocupación que muchas veces no tiene relación con la realidad.
Un estudio publicado en Psychology of Men & Masculinities mostró que la preocupación por el tamaño del pene puede afectar la autoestima, la ansiedad sexual e incluso evitar que algunos hombres disfruten plenamente de sus encuentros por miedo a "no ser suficientes" o no tener lo que se necesita. En otras palabras: Muchas veces el tamaño ocupa mucho más espacio en la cabeza... que en la cama.
Ya pero... ¿importa o no?
La respuesta honesta es: Depende.
Como ocurre con prácticamente cualquier característica física, existen personas con preferencias.
Hay quienes prefieren personas más altas, otras más bajas.
Algunas sienten mayor comodidad con determinados tamaños durante la penetración y eso es completamente válido.
Pero una preferencia no convierte una característica en la clave del placer, porque el placer humano nunca depende de un solo factor.
Lo que sabemos sobre el orgasmo femenino
Aquí aparece un dato que suele sorprender.
La inmensa mayoría de las terminaciones nerviosas relacionadas con el placer femenino se concentra en el clítoris, no en el canal vaginal.
El clítoris posee alrededor de 10.000 terminaciones nerviosas, según investigaciones anatómicas recientes y su única función conocida es producir placer.
No es casualidad entonces que distintos estudios coincidan en que la mayoría de las mujeres necesita estimulación del clítoris para alcanzar el orgasmo.
Una investigación publicada en The Journal of Sex & Marital Therapy encontró que solo alrededor del 18% de las mujeres alcanza el orgasmo únicamente mediante la penetración vaginal.
Eso significa que para la enorme mayoría, el placer depende de muchos otros estímulos además del pene.
Lo que realmente suele marcar la diferencia
Los expertos afirman que: el contexto importa más que cualquier técnica.
Y ese contexto incluye comunicación, confianza, curiosidad, tiempo, escucha y conocer el cuerpo de la otra persona. Todas cosas que son imposibles de medir con una regla.
El sexo no es una competencia de centímetros
Existe un fenómeno conocido como "espectador de uno mismo", descrito por los pioneros de la terapia sexual William Masters y Virginia Johnson.
Ocurre cuando -durante el sexo- una persona deja de vivir la experiencia y comienza a evaluarse constantemente. ¿Seré suficiente?, ¿Le gustará?, ¿Mi pene será muy pequeño?.
Mientras más pendiente estás de rendir, menos disponible estás para disfrutar, y el placer rara vez aparece cuando estamos rindiendo examen bajo presión.
Entonces... ¿Qué importa?
Importa conocer el cuerpo de quien tienes al frente, importa preguntar, importa escuchar.
Importa entender que el sexo no empieza ni termina con la penetración.
Importa saber que una buena experiencia sexual se construye entre dos personas, no entre una persona y una huincha de medir.
Y es que tal vez hemos pasado demasiado tiempo preguntándonos cuánto mide un pene y muy poco preguntándonos cuánto sabemos sobre el placer.





